lunes, 6 de noviembre de 2017

El invierno y los niños

Cuando llega el invierno, el frío nos invita a estar más recogidos y calentitos dentro de casa. Al pasar más tiempo en casa, sentimos que el invierno se hace  más largo, y que las tardes se hacen eternas. Así que para que estar en casa no se convierta en una pesadilla, la familia entera puede entretenerse con ideas originales con las que podréis divertiros. En casa, también hay mucho que hacer y que aprender.


Estar más tiempo en casa conlleva, en muchos casos, que los niños se entretengan con la televisión. Un estudio llevado a cabo recientemente en España, concluyó que los niños y niñas españoles pasan, delante del televisor, una media de 3 o 4 horas al día. Si determinas que tu hijo vea la televisión, selecciona la programación que sea más adecuada a su edad, y controla la cantidad de tiempo que el niño estará delante de la televisión. Evita que la televisión sea la única forma de diversión para tu hijo. El mismo cuidado se debe tener con Internet. Las visitas deben ser limitadas y vigiladas.
Lo más indicado para los niños que pasan mucho tiempo en casa, es que jueguen. Si tu hijo no tiene hermanos, invita a algún amiguito suyo para que venga a vuestra casa a pasar una tarde de juegos. Podéis jugar a las cartas, al parchís, a dibujar, moldear plastilinas, colorear, etc. Si el niño sabe leer, puedes determinar un horario diario para la lectura. Si no sabe, es muy importante que le leas a tu hijo a diario y que tengas bastante tiempo para estar jugando con él.
Actividades caseras con los niños en invierno. Diversión con los niños fuera de casa
Entre las actividades que tu hijo puede desarrollar en casa, podemos enumerar:
- Moldear plastilinas, arcilla...

- Montar puzzles
- Juegos de construcción
- Juegos simbólicos. Títeres, muñecos, cocinita, cuentos
- Juegos educativos: adivina adivinanza, trabalenguas, 'Veo veo', memoria. 
- Pinturas: colorear dibujos, camisetas, ventanas, vasos, cuadros, etc.
- Juegos interactivos: gallinita ciega, el corro, juegos de mesa
- Hacer collage, dibujos, etc.
Si ya habéis agotado los juegos dentro de casa, aprovecha algunas horas libres para llevar a tu hijo al teatro, al cine o a algún museo. Llevar a un niño a un concierto de música le enriquecerá en todos los sentidos, intelectual y emocionalmente. Le ayudará a interiorizar y a apreciar la música como una alternativa de comunicación. En las temporadas más frías, los teatros normalmente se llenan de propuestas muy atrayentes para los niños.
Los niños también pueden divertirse al aire libre, durante el invierno. Pueden y deben, ya que no es conveniente que ellos respiren solamente el aire del interior de su casa y estén expuestos a los gérmenes con mayor frecuencia. Es importante que salgan y respiren el aire de fuera.
Si sacas a tu bebé a la calle en invierno, cuando las temperaturas son muy bajas o ha nevado, no olvides de abrigarlo bien, con un gorro, un jersey, y un abrigo o buzo para que esté muy bien protegido. Protege la carita de los niños y bebés del viento  con productos o cremas fotoprotectoras adecuadas.
En otros casos, cuando las temperaturas no sean tan bajas, jugar al aire libre no causa resfriados. Estando bien abrigados, los niños podrán correr, saltar, y hacer todo lo que se hace en otras temporadas al aire libre, una buena opción es llevarlos al parque donde allí podéis hacer cualquier tipo de actividad.

jueves, 6 de octubre de 2016

LA IMPORTANCIA DE EDUCAR A LOS NIÑOS EN VALORES

Los padres, somos los principales responsables de formar a nuestros hijos como personas. Y eso, pasa por transmitirles valores que estructuren su forma de comportarse y les lleven a actuar como personas responsables, solidarios y respetuosos con el medio ambiente. Personas que tengan valores positivos que fomenten la convivencia. 
¿Qué es educar en valores?
Los  valores son aquellos criterios que guían nuestra forma de interpretar la vida y de actuar frente a ella. Existen valores personales que corresponden a nuestra filosofía de la vida y herencia familiar y valores universales que todos deberíamos compartir. Son aquellos que buscan crear un mundo mejor, un mundo más justo donde seamos todos más felices. Fomentar la tolerancia, la  libertad, la solidaridad,la igualdad... permite acercarnos a este objetivo. Y el escenario donde se aprende mejor es el hogar.


¿Cómo enseñar valores?
Los niños no nacen con un conocimiento innato de lo que es correcto y lo que no. La forma en que actuamos ante nuestros hijos y cómo les hablamos, los consejos que les damos... son el  auténtico núcleo de la educación en valores. Gran parte de los valores que manifestamos cuando somos adultos no son más que una serie de hábitos adquiridos durante la infancia a través del ejemplo de nuestros padres.
Los niños aprenden con nuestro ejemplo. Aprenden lo bueno de nosotros y también aspectos no tan deseables. A la hora de plantearse educar en valores, es importante que tu pareja y tú hagáis una serie de reflexiones como: ¿os gustaría que vuestro hijo se pareciera a vosotros? ¿qué valores de cada uno os importan más y compartís? ¿qué valores queréis transmitirle? ¿actuáis conforme a lo que le enseñáis? Estas reflexiones os ayudarán a definir vuestros objetivos y actuar de forma coherente frente a él.

 A veces, se nos olvida que no basta con regañar a los niños cuando hacen algo mal, que lo más importante es felicitarles y mostrarles lo orgullosos que estamos de ellos cuando actúan correctamente. Reforzar la aparición de actitudes que implican valores positivos es fundamental para asegurar su completa adquisición.

martes, 4 de octubre de 2016

VUELTA AL COLE Y A LOS MADRUGONES: CONSEJOS

Después de un mes con la vuelta al cole, seguro que aun hay familias que no se han reorganizado con los horarios del colegio y se siguen enfrentando al mal despertar de sus pequeños para ir a la escuela. Es normal, ya que a nadie le sienta bien que le interrumpan la fase de sueño, por ello es recomendable acostar al niño a la hora adecuada para que tenga ocasión de despertarse por sí mismo.



Hay niños que llevan realmente mal los madrugones. Se despiertan de mal humor y las mañanas en casa pueden convertirse en un verdadero infierno.
Puedes ayudarle a tu hijo a que sus mañanas sean más llevaderas, y así también lo serán para el resto de la familia. Te damos varios consejos para que tu peque se despierte de buen humor:
  • Procura acostarlo todas las noches a la misma hora. Los fines de semana es normal que la hora de ir a la cama se retrase un poco más, pero procura que no haya grandes cambios. Un buen descanso es fundamental para que el despertar a la mañana siguiente sea más agradable.
  • A la hora de despertar a tu peque, entra sigilosamente y no enciendas la luz. Abre solo un poco las persianas o las cortinas para que no entre demasiada luz de golpe.
  • Despiértale con una voz suave, abrazándole y haciéndole caricias. Si lo primero que ve al abrir los ojos es tu sonrisa, tendrá un mejor despertar. También puedes ponerle música bajita o hablar de los planes que hay para ese día. La música suele funcionar muy bien en estos casos.
  • Dale tiempo para que se despierte a su ritmo, sin agobios. Hay quien necesita unos minutos para adaptarse al mundo. Si tu hijo es una de esas personas, despiértale diez minutos antes y deja que se vaya despertando tranquilamente. Puedes quedarte ese rato con él en la cama o ir preparando el desayuno.
  • Si vestirse, cepillarse los dientes y peinarse es una lucha, intenta hacer pequeños pactos con él cada día. "Yo te pongo los calcetines, pero tú te pones solito los zapatos". "Venga, te ayudo con los dientes, pero luego te peinas solo".
Espero que estos consejos os ayuden a que vuestras mañanas sean más agradables en familia. Al fin y al cabo, es un momento más para disfrutar en familia.

¿COMO AYUDAN LOS PADRES A LOS NIÑOS EN LOS DEBERES?

A todo padre que desea para su hijo una vida con logros reconocimientos y éxito seguramente le interesa saber qué requiere. Para ayudar en los deberes de los niños sólo necesita algo de constancia para brindarle, firmeza, calidad de tiempo y el ingrediente más relevante: apoyo en su formación.
Algunos padres en su afán por ser apoyo y secundados por la escasez de tiempo tienden a confundirse y terminan por acelerar el proceso de los deberes, haciéndolos en su nombre, distorsionando el resultado, independiente que las intenciones del padre sean buenas, el resultado será desastroso en cuanto a los deberes de los niños en el presente y sus futuras obligaciones de adulto.

En primer lugar hay que hacer que el niño entienda el por qué es su deber y la importancia de realizar por sí mismo las tareas asignadas. En segundo lugar motivarlo a que lo resuelva él, cómo crea que se deba hacer, y así no limitar su creatividad. Si en un principio le decimos cómo resolverlo podremos estar impidiendo que encuentre un camino diferente para el mismo fin.

El único aspecto negativo de la ayuda de los padres es cuando estos hacen a sus hijos dependientes de su ayuda para toda tarea o cuando quien realiza la actividad es el padre sobreprotector que dispone de tiempo limitado por sus propias obligaciones.
No hay una norma que indique la cantidad de ayuda exacta para todos los niños, la cual será variable de acuerdo a su personalidad destreza comprensión y muchas más características que en conjunto hacen a cada niño diferente en su forma de aprender y cumplir con sus deberes y esa misma diferencia acuñada con eficiencia y calidad forma los reconocidos hombres y los orgullosos padres.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cómo mejorar la falta de atención en los niños

"Para facilitar el aprendizaje es necesario ayudar a niños y niñas a dirigir su atención y evitar los estímulos distractores"





Claves para mejorar la atención en los niños:

El proceso de atención es algo complejo y en numerosas ocasiones los niños y niñas se distraen con demasiada frecuencia. Son muchos los estímulos que llaman su atención, normalmente más llamativos que lo que tienen que estudiar. Las tareas académicas resultan estímulos menos atractivos que difícilmente pueden competir con otros que hay en el ambiente. Como consecuencia, los chavales se distraen de sus estudios en numerosas ocasiones, tienen dificultades para mantenerse en una tarea, estudiar se convierte en una actividad ardua y tediosa, y lógicamente ni aprenden, ni obtienen un buen rendimiento académico. Centrar la atención se convierte entonces en un duro reto para ellos y un desafío para las familias y educadores.
El proceso de atención puede definirse como la capacidad de focalizar la mente en algo concreto, siendo imprescindible para que pueda producirse el proceso de aprendizaje. Son dos procesos inseparables, ya que para aprender es necesario focalizar la mente en el contenido, para que éste pueda ser trabajado y procesado, dándole un significado y por lo tanto aprendiéndolo. Para aprender algo es necesario estar concentrado en ello, prestar atención y retirarla de estímulos distractores. Sin atención no se puede aprender prácticamente nada.
Las características de la atención pueden ayudarnos a comprender su funcionamiento y las dificultades de los niños y niñas que tienen falta de atención:
Capacidad limitada: la capacidad de la atención es limitada, podemos atender a varias cosas a la vez, pero sin superar dicha capacidad. De esta manera cuantas más cosas tienen que atender los niños, menos atención pueden prestar a cada una de ellas
Oscilamiento: la atención suele oscilar, no se mantiene fija en un estímulo o tarea de manera indefinida. Normalmente pasado un tiempo, la mente cambia su atención a otro foco.
Ayudar a los niños y niñas a dirigir su atención de forma consciente hacía aquello que quieren aprender, evitando otros estímulos distractores es una tarea necesaria para potenciar sus aprendizajes. De esta manera conseguiremos que se concentren en la tarea o contenido concreto que tienen que aprender y, como consecuencia mejoraran su rendimiento. Entrenarles para que sean capaces de dirigir su atención se convierte en una necesidad educativa que no podemos eludir, en una necesidad que supone abrirles las puertas al aprendizaje, a través del control de la focalización de su mente. 

martes, 27 de septiembre de 2016

La importancia de la "RESPONSABILIDAD" en los niños


Un niño de tres o cuatro años no tiene la capacidad de centrarse en la bondad o de comprender su rol en la familia, y menos aún su rol en la sociedad (sí sabe, sin embargo, ¡que es el centro del universo!). 

Tampoco está preparado para tareas complejas ni para marcarse su propia rutina. Pero sí quiere estar tan ocupado y ser tan importante como tú. Así que míralo de forma positiva si tu pequeño siempre está a tu lado cuando intentas hacer cosas.


¿QUÉ PUEDES HACER?



-Escoge tareas apropiadas para su edad


Díselo en tono amable y admite que tú también prefieres las cosas entretenidas; entonces comprenderá que no estás siendo mandona, sino que sólo esperas que se comporte de manera responsable. 

Es posible que no haga una tarea de manera perfecta, pero criticarlo o hacer tú sus tareas, sólo ahogará sus deseos de ayudar. Recuerda que con la práctica se mejora. Procura hacer sugerencias positivas: “Has limpiado tu plato muy bien, pero a mí me gusta poner los platos sucios en el lavaplatos y no en el armario”. 



Las tareas que son demasiado difíciles lo abrumarán. Se sentirá agobiado si le pides que “ordene su dormitorio”, algo que seguramente a ti también te resulta abrumador. “Por favor, pon tus zapatos en el armario”, es más sencillo. Te sorprenderá el orgullo y la confianza en sí mismo que obtiene al realizar estas simples tareas. 

-Sé un buen ejemplo

La mejor (y seguramente más difícil) manera de enseñarle a ser responsable es ser un buen modelo para él. Pon siempre tus llaves en el mismo sitio, en lugar de dejarlas sobre la mesa del comedor. Ordena tus revistas en lugar de dejarlas tiradas en el sofá. Entonces, cuando des a tu hijo sus pequeñas tareas, muéstrale exactamente cómo hacerlas.
Decirle: “Es hora de poner la mesa”, tiene menos sentido para él que una demostración de cómo hacerlo, como: “Mira, se pone un plato delante de cada silla y las servilletas se ponen así, ¿quieres ayudarme a hacerlo?”. 

-Lo primero es lo primero

Tu hijo a esta edad no es demasiado pequeño para aprender que hay que trabajar antes de jugar. Entenderá el mensaje cuando le digas: “Sí quiero llevarte al parque, pero primero tenemos que recoger la mesa”. 

-Convierte la tarea en un juego

Todos disfrutamos más de las tareas cuando son ocasiones entretenidas y sociales. A tu hijo le hace feliz pasar tiempo contigo y no considera que vaciar la secadora sea una tarea. Le resulta divertido sacar la ropa calentita de la secadora y ponerla en una cesta. Pon música y baila con él mientras limpian el polvo, o hagan carreras para ver quién guarda más bloques de construcción.
 
-Establece una rutina

Tu hijo aprenderá hábitos de responsabilidad con mayor facilidad si estableces una rutina desde el principio. Enséñale a guardar la ropa sucia en el lavadero y a guardar sus juguetes después del baño. Aprenderá que las tareas forman parte del día a día, y no son sólo algo que los adultos le obligan a hacer por capricho. 

-Exprésate de manera positiva

Aclárale que tu hogar tiene reglas que todos tienen que seguir, pero establecelas de manera positiva. En lugar de darle un ultimátum ("Si no haces esto, no te daré aquello"), adopta la actitud de "cuando hagas lo que tienes que hacer, entonces podrás hacer lo que quieres hacer". Si tu hijo dice: “Quiero una galleta”, responde diciendo: “Cuando te sientes a la mesa, podrás comer una galleta”. 

-Dale espacio

Para ahorrar tiempo y esfuerzo, quizá te veas tentada a agarrar su plato y llevarlo tú misma al lavaplatos. Intenta resistir esa tentación. En vez de eso, concéntrate más en los esfuerzos de tu hijo y no en sus logros. 

-Prepárate para altibajos

 Debido a su edad, tu hijo no puede hacerlo todo bien, siempre. Pero normalmente obtendrás mejores resultados cuando se dé cuenta de que hay un patrón. Procura no expresar enojo o desilusión si tiene un mal día. Sólo dile con tranquilidad: “Recuerda que siempre hay que guardar los juguetes cuando termines de jugar con ellos”. 

-Alábale mucho

El refuerzo positivo enseñará a tu hijo que sus esfuerzos son importantes y que los aprecias. Sé específica cuando lo alabes: “Lo hiciste tan bien cuando pusiste la comida del perro en su plato”, en lugar de decir “¡Bien hecho!”. Cuando proceda, dile cómo sus esfuerzos han ayudado a los demás.


miércoles, 7 de septiembre de 2016