jueves, 30 de noviembre de 2017

Estimulación a los niños de 1 a 3 años a hablar

A muchos niños les encanta hablar, incluso a los que dicen solo pocas palabras. Para los pequeños, hablar no es solo divertido, sino que también les ayuda a desarrollar sus habilidades comunicativas. ¿Cómo puedes motivar a tu niño para que hable contigo y mantenga su interés? 

 Habla con tu niño sobre las actividades diarias


Para un niño pequeño, cada día es una aventura. Aprovecha cualquier actividad que hagas con tu hijo para hablar sobre ello. Anímalo a que te haga preguntas sobre cualquier duda que tenga. 

Antes de acostarlo por la noche, preguntale sobre lo que hicieron durante el día. Si las respuestas de tu pequeño son súper cortitas (de dos palabras, por ejemplo), trata de hacerle preguntas específicas para que te ofrezca más detalles. 

Digamos que tu niño te contó que fue al parque. Motívalo para que te diga más, con preguntas como las siguientes: “¿Quién te llevó al parque?”, “¿Con quién jugaste?”, “¿Qué juego te gustó más?”. 


Al pensar en tus preguntas, procura que las respuestas vayan más allá de un sí o un no. Recordar y hablar sobre lo que ocurrió en el día, puede ser muy útil para los padres cuyos niños van a un centro de cuidado infantil.


Haz una pausa mientras le lees a tu niño 


Después de leer cien veces el libro favorito de tu niño, no te sorprenda que se lo sepa de memoria. Una manera de motivarlo para que practique sus habilidades verbales en constante desarrollo, es hacer una pausa en diferentes partes de sus libros favoritos para dejar que él complete la oración. 

Si tu pequeño necesita una ayuda, dale alguna clave o pista. Si le dices la palabra que falta, pídele que la repita después de escucharla. Eso le permitirá practicar la pronunciación de palabras nuevas.


Diviértanse con juegos de palabras


Hablar será muchísimo más divertido para tu niño cuando se convierta en un juego. Cuando estés en cualquier lugar (un café, el aeropuerto, el supermercado, etc.) jueguen a descubrir cosas (pregúntense el uno al otro “¿Qué es esto?”). Señala todo tipo de objetos y pídele a tu niño que diga el nombre correcto. Para que no se frustre, empieza con un par de cosas que ya conoce (un carro, un gato o una manzana, por ejemplo). 



Luego, de vez en cuando, apunta hacia algún objeto que es nuevo para él. Si no sabe la palabra, dísela al oído y déjalo que la repita en voz alta. Descríbele el objeto y explícale cómo funciona. (“Esto se llama paraguas y lo usamos sobre nuestras cabezas cuando llueve para no mojarnos”). 

A los niños más grandecitos les gustan los juegos un poco más difíciles. Uno que puedes probar es preguntarle a tu hijo “¿Qué pasa después?”. Empieza a contarle un cuento, y cuando estés en lo más emocionante de la historia, pídele que describa lo que ocurre después. 

Si tu niño aún no cuenta con las habilidades verbales como para darte muchos detalles sobre el relato, le puedes hacer algunas preguntas clave para ayudarle. Por ejemplo, “¿Crees que el perrito se escapó?” Una vez que decidan cómo va la historia, puedes preguntarle más cosas como “¿Dónde crees que encontrarán al perrito?” o “¿Quién lo encontrará?”.


Motiva a tu niño a hablar por teléfono


La mayoría de los niños desarrolla una fascinación por los teléfonos mucho antes de que puedan decir una palabra. Eso te puede ayudar a animar a tu niño a hablar. Cuando recibas llamadas de tu familia o tus amigos, pásale el teléfono a tu niño por un ratito. 

Trata de no hacer videollamadas para que tu hijo no utilice pistas visuales que lo ayuden a comunicarse. Eso lo forzará a pulir su pronunciación. Si notas que empieza a frustrarse, es recomendable que le ayudes a expresar lo que quiere decir. 

Ponte de acuerdo con la persona que está en la otra línea de antemano. Pídele que le haga a tu niño preguntas sencillas. Si tu niño no las contesta, dale una ayudadita. Algunas ideas: “¿Puedes decirle a tu abuela qué comiste esta mañana?” o “¿Con qué juguetes jugaste hoy en el parque?”.


Incluye a tu niño en la conversación


No asumas que a los pequeños no les interesan las conversaciones de los adultos. Tu niño comprende más de lo que piensas. 

Si tú y tu pareja hablan sobre el color que pintarán la cocina, por ejemplo, hazle preguntas a tu niño al respecto (“¿De qué color es la pared de la cocina?” o “¿Qué color te gustaría para pintar las paredes de la cocina?”). Aunque es poco probable que termines pintando las paredes del color favorito de tu niño (un rojo brillante), es bueno que brinde su opinión.


Graba a tu niño en vídeo


A la mayoría de los niños les encanta que los filmen. Avísale que lo estás grabando para ver cómo reacciona. Algunos niños empezarán su espectáculo de inmediato, mientras que otros necesitarán que los orienten un poco sobre qué hacer frente a la cámara. Si tu niño tiene una canción favorita, pídele que la cante. 

Hazle una serie de preguntas como si estuvieran en un programa de televisión. Para mantener su interés, enséñale pronto su video. Una vez que se vea y escuche a sí mismo, estará emocionado de ser el protagonista de más “películas”.

Dias sin cole en Jugalandia


lunes, 27 de noviembre de 2017

Como deben ayudar los padres con las tareas del colegio?

¿Tenemos muchos deberes para hoy? ¿No sabes qué deberes tenemos que hacer? ¡Escribo en el grupo de whatsapp y nos enteramos! Estas y otras frases harán mucho más daño a tu hijo de lo que piensas...
Lejos del debate de si el colegio de nuestro hijo pone demasiados deberes o de si los niños deben hacer deberes en vez de jugar hoy queremos tratar el tema de los deberes con optimismo. Ya sabemos que existen muchas asociaciones de padres de alumnos que denuncian el exceso de deberes como un elemento de desigualdad y un síntoma de que la escuela no responde adecuadamente a las necesidades educativas.

Los niños acaban la jornada escolar, y muchos padres preguntamos '¿qué deberes tenemos para hoy'? Nuria Pérez, fundadora de Sparks&Rockets un proyecto que ayuda a las madres, nos recuerda, algo obvio pero que hemos olvidado, las tareas escolares no son un deber de los padres. Debemos inculcarles el hábito de estudio pero no estudiar con ellos. 
Los deberes durante los primeros cursos de educación primaria se mandan para ir adquiriendo ese hábito de estudio. No importa tanto el resultado como el simple hecho de que se vayan responsabilizando, se enteren en la clase qué tarea les toca para esa tarde... Esa es la gran enseñanza: ser responsables. 
Si nosotros escribimos en el  grupo de whatsapp del colegio preguntado qué deberes tiene tu hijo  le estarás sobreprotegiendo y no aprenderá a solucionar de adulto sus propios problemas. Desde los 5 años de edad, se puede instaurar un “momento de los deberes”, que vaya incorporándose en casa de manera paulatina, en el que el niño incorpore como algo natural el tener un espacio para hacer actividades concretas (ya sea pintar, leer) que a medida que crezca se irá volviendo más complejo. Este es el cimiento de los futuros hábitos de estudio.
Ayudar a los niños con los deberes no siempre resulta fácil y hay que tener presente qué actitudes debemos evitar. Paciencia, organización y comprensión serán tus grandes aliados.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Fomento de la Inteligencia en los niños

La Inteligencia Emocional aporta bienestar, comencemos a estimularla desde pequeños y nos aseguraremos de que nuestros hijos serán personas felices.





En los últimos años se ha ido comprendiendo el valor de una inteligencia emocional potenciada y bien educada. La capacidad de regular con conocimiento nuestras emociones, sin reprimirlas sino mediante una buena gestión de las mismas, nos permite vivir con paz y armonía y ¿quién no desea eso para sus hijos? 

La Inteligencia emocional es la capacidad de identificar, nombrar, expresar y regular nuestras emociones de manera saludable y, a la vez, ser capaces de identificar también las emociones ajenas. 

Es también la capacidad para automotivarnos, controlar nuestros impulsos, la tolerancia a la frustración, la demora de las gratificaciones, la habilidad para conectar, identificar y regular nuestros propios estados de ánimo y la capacidad para empatizar y ponernos en el lugar de otra persona, identificando sus sentimientos y comprendiendo su comportamiento ante ellos, así como para confiar en los demás. 

Es por eso que una Inteligencia Emocional bien potenciada y educada mejora el rendimiento de la persona y su bienestar. Las emociones influyen en el tipo de pensamientos que tenemos y, por tanto, incide directamente sobre nuestra conducta y nuestra salud mental y, de manera indirecta pero totalmente relacionada, repercute en las relaciones sociales y en los procesos de toma de decisiones. 

Por todo lo anterior es fundamental estimular y fomentar la Inteligencia Emocional en los niños tanto como fomentamos y estimulamos otras cosas como el hábito y el amor por la lectura o la Inteligencia Matemática.

¿Cómo podemos estimular la Inteligencia Emocional en los niños?

Para empezar el peque debe conocer el nombre de los sentimientos: alegría, sorpresa, tristeza, miedo, enfado… De esta forma le ayudamos a identificar y nombrar lo que experimenta. Otra estrategia es relacionar un gesto con un sentimiento y, una vez identificado, sin reprimirlo, les orientaremos con formas de actuar saludables ante las distintas emociones. 

Además, hay que recordar que los niños aprenden por imitación así que si nosotros mismos actuamos con empatía y somos seres asertivos, nuestros niños identificarán nuestra conducta y la interiorizarán aprendiendo a relacionarse de esta manera, del mismo modo que si nos ven actuar con empatía, serán personas empáticas.

¿Cómo fomentar el desarrollo de la Inteligencia Emocional?

  • Ayudarles a identificar y nombrar sus emociones.
  • Respetar su estado emocional.
  • Normalizar y validar sus emociones.
  • Elaborar, conjuntamente con el niño, alternativas saludables de expresión emocional.

Existen diferentes estrategias para la estimulación de este tipo de inteligencia, lo mejor es hacer una combinación de todas, así nos aseguraremos que, de manera natural, el niño desarrolla y potencia correctamente su capacidad de sentir y comprender esos sentimientos y emociones. 
Muchos piensan que las emociones que sienten los bebés son escasas pero la realidad es otra. Los bebés cuando nacen, lo hacen con la capacidad de sentir dolor y también sensaciones placenteras y, a partir de los tres meses, comienzan a experimentar las emociones básicas: tristeza, alegría, enfado, sorpresa, asco y miedo.

Tener más de 40 años no es un impedimento para quedarse embarazada

Cada vez retrasamos más la edad para ser madres, de hecho, muchas mujeres se lo plantean al cumplir 40 años. ¿A esta edad todavía me puedo quedar embarazada? Es la pregunta que nos hacemos muchas de nosotras. El ginecólogo, Pedro de la Fuente, nos habla de las posibilidades de conseguir el embarazo a esta edad

Más pruebas para confirmar que todo está bien
Las posibilidades de que el hijo tenga una alteración cromosómica son más elevadas: entre las madres de 44 años nace un niño con síndrome de Down por cada 31 partos. La buena noticia es que se puede calcular el riesgo al comienzo del embarazo con el triple Screenig.
Esta prueba consiste en evaluar conjuntamente la edad de la embarazada, los niveles en la sangre de las hormonas beta hCG y PAPPA y el pliegue nucal del feto, que se mide en la ecografía.
Si el riesgo es mayor de 1 cada 274, se aconseja practicar amniocentesis para realizar el diagnósticoSi eres una mujer sana, puedes asumir perfectamente el riesgo de quedarte embarazada a esta edad.
Tener más de 40 años no es un impedimento para la gestación. Pero, eso sí la calidad de los óvulos es peor y eso hace que la fertilidad disminuya. Además, a partir de los 40, el riesgo de complicaciones es mayor, pero ambas cosas no son un motivo suficiente para renunciar a ser madre.
¿Por qué ocurre esto? Las mujeres nacemos con un número determinado de foliculos que producen, mes a mes, los óvulos. El número total depende de cada mujer, pero va disminuyendo a medida que esta se acerca a la menopausia. Por tanto, el número de óvulos que se producen cada mes es menor. Es por ello que se dice que es más difícil quedarse embarazada cuando estamos llegando a los 40.
Además, cuando llegamos a esta edad, el riesgo de sufrir complicaciones en el embarazo es algo mayor. Son las enfermedades asociadas a esta edad la que pueden hacen que el embarazo esté siempre considerado de riesgo. Entre ellas, la hipertensión, la diabetes o los trastornos autoinmunes. También existe riesgo más alto de que el bebé nazca con síndrome de down u otras afecciones.
Entre los riesgos, existen algunos que pueden afectar al feto y otros que pueden afectar a la mamá. Eso sí, cabe añadir que no siempre tiene que ser así y que, de hecho, la cota de mujeres que se quedan embarazadas después de los 40 y sufren algún problema es muy baja.
Los más comunes que pueden afectar al feto son, entre otros, mayor riesgo de cromosomopatías (como el Sindrome de Down) o cardiopatías leves; más posibilidad de aborto y más posibilidad de parto prematuro (debido a las enfermedades de esta edad que hemos comentado antes).
Además, con lo que respecta a la madre, hay más posibilidad de que sufra diabetes gestacional o aumento excesivo de peso. También puede darse un parto más largo en el caso de las madres primerizas. Eso desemboca en que el bebé sufra más.




lunes, 20 de noviembre de 2017

Día Internacional del Niño

Este día quiere recordar a la ciudadanía que los niños son el colectivo más vulnerable y que más sufre las crisis y los problemas del mundo. Recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo en el que haya nacido.

El Día Universal del Niño, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo. Es un día de celebración por los avances conseguidos, pero sobre todo es un día para llamar la atención sobre la situación de los niños más desfavorecidos, dar a conocer los derechos de la infancia y concienciar a las personas de la importancia de trabajar día a día por su bienestar y desarrollo.   



domingo, 19 de noviembre de 2017

Adaptacion del niño a la escuela

En la primera infancia, todo es nuevo para los niños. Y sólo los padres son los únicos que pueden ayudarles con el apoyo y la comprensión que ellos necesitan en momentos como éste. La integración del niño en una escuela debe realizarse paulatinamente, es decir, pasito a pasito, sin prisas ni agobios. Es muy importante respetar los tiempos y las exigencias de cada niño en particular.
Para conseguir que tu hijo se adapte bien a la escuela infantil o al colegio, sobre todo, si es la primera vez que le llevas, es recomendable seguir estos consejos que le ayudarán a superar esta situación con naturalidad.
-Adaptación horaria:  Al principio, lleva al niño sólo durante unas algunas horas a la escuela infantil y, poco a poco, ve aumentando el horario. Cada niño necesita de su tiempo.
-Objetos de apego: Deja que tu hijo lleve, se así lo desea, su juguete preferido, o algo que le sea familiar y le mantenga unido con su hogar.
-Despedidas rápidas: Evita prolongar las despedidas en exceso. Hay que transmitir seguridad al niño y evitar dramatismos. Tu hijo debe saber que dentro de un rato vendrás a recogerle y que lo que estás haciendo es lo mejor para él.
-Motivación y ánimo: Al salir de la escuela infantil,dedica tiempo a tu hijo, jugando con él. Es bueno que descubra que lo que hace en el centro no es tan distinto de lo que hace habitualmente en casa. Anímale a compartir contigo las experiencias que aprende en la escuela. Y demuestra alegría y entusiasmo por sus progresos.
-Entradas y salidas: Es conveniente que la madre o el padre vayan a llevarle y a recogerle. Esta rutina le proporcionará seguridad y, además, se acostumbrará antes al cambio.
-Contacto directo: Siempre que lo consideres necesario habla con la profesora o educadora sobre tus dudas, tus inquietudes y sobre cualquier cambio que observes en el niño.
-Actividades: Busca estar informada sobre las actividades que están desarrollando en clase: fichas, canciones nuevas, estaciones del año, etc, para entender y potenciar su aprendizaje.
-Evolución y etapas: Los aspectos de la evolución del niño deben ser coordinados con las educadoras (retirada del pañal o del chupete) para que se lleven de la misma forma en casa y en la escuela.
-Ambiente relajado: Para una mejor adaptación del niño a la escuela infantil conviene que su día no empiece con prisas o agobios por salir de casa. Así que nada de prisas por la mañana. Procura despertarle con tiempo para que desayune tranquilamente y se dirija sin agobios a la escuela infantil.