lunes, 10 de diciembre de 2018

Los valores de la Navidad para los niños


La Navidad tiene el increíble poder de sensibilizar nuestros corazones y de hacernos reflexionar. Estas fiestas navideñas son un momento propicio para proponernos con fuerza enseñar los valores de la Navidad a los niños, ser mejores personas y ayudar a quienes más lo necesitan. Por este motivo imprescindible aprovechar la Navidad para transmitir a nuestros hijos todos los valores positivos que están relacionados con el verdadero espíritu navideño.



Cómo transmitir el espíritu navideño a los niños:

Los padres podemos hacerles comprender los valores de la Navidad a nuestros hijos de muchas y distintas formas. La comunicación en familia es fundamental, así como la narración de historias, la transmisión del significado de los símbolos navideños y, sobre todo, las fábulas y los cuentos pueden sernos de gran ayuda al ser relatos que pueden servirnos como base.


-La unidad: la Navidad es un tiempo para disfrutar en familia. Nuestros hijos lo saben, pero a veces se les olvida. Por eso, podemos aprovechar las reuniones, cenas y comidas para recordádselo.
Cuéntales con entusiasmo quiénes vienen a cenar y poned juntos la mesa si vais a celebrar en casa las fiestas navideñas.
Puedes contarles o leerles la fábula "La rana y el renacuajo", que enseñará a tus hijos que lo verdaderamente importante es el interior de las personas. Seguro que les encanta y los acerca un poco más al espíritu de la Navidad.



-La solidaridad: los catálogos de los juguetes que llegan a nuestras casas generan en los niños un afán consumista que, a veces, hay que frenar. Por eso, es importante inculcarles el valor de  la solidaridad. Hacerlo es muy sencillo. Basta por ejemplo con colaborar en alguna de las operaciones kilo que se organicen en nuestra localidad. Las parroquias y los colegios suelen hacer actividades de este tipo cada año.

-La generosidad: en relación a la solidaridad tenemos que hablar de la generosidad. Este valor enseña a los niños que en el mundo hay gente que no tiene recursos y que se ve obligada a celebrar la Navidad de una manera distinta. En nuestras manos está ayudarles. ¿Cómo podemos hacerlo? Limitando los deseos de nuestra carta y dedicando una de nuestras peticiones a quienes más lo necesitan. La fábula de "El buey y la cigarra" es un relato que puede hacerles entender lo importante que resulta compartir lo nuestro con los demás y la importancia del trabajo ajeno.

-La humildad: la humildad es un valor olvidado en gran medida nuestra sociedad. La Navidad es buen momento para recuperarlo. Tenemos que hacer ver a nuestros hijos qué cosas de las que piden son las que necesitan de verdad. Cuando alcanzan la adolescencia muchas veces "no tienen qué ponerse". Debemos ser humildes y comprender que las cosas se hacen con lo que uno tiene, no con lo que cree que debería tener. La voluntad es el ingrediente estrella de toda buena conducta. Muchas veces pedimos más de lo que necesitamos y nos tornamos egoístas y avariciosos. 

-La gratitud: cuando llega el día 8 de enero, toca volver a la rutina. Los niños al colegio y los mayores a la oficina. Pero no podemos olvidar, de la noche a la mañana, todo lo que la Navidad nos enseña. Por eso es una idea estupenda hacer una segunda carta a los Reyes Magos con motivo del fin de la Navidad. Nos reuniremos en familia para redactarla. Podemos hacerla todos juntos o escribir varias.

Tenemos que darles las gracias a sus majestades por los momentos compartidos, los regalos recibidos y lo bien que nos lo hemos pasado todos juntos. Así, cerraremos el capítulo festivo haciendo balance. Si hay algo que hayamos hecho mal, también tendremos que escribirlo. Así podremos ponerle remedio a lo largo del año, trabajar para solucionarlo y no caer en el mismo error la próxima Navidad. 

La educación de los hijos es siempre más sencilla cuando uno se arma de paciencia y transmite  los valores esenciales del aprendizaje con cariño y desde la experiencia. Por eso, escoger el momento idóneo para hacerles comprender qué cosas están bien y cuáles están mal es algo fundamental. Las Navidades son un momento mágico ¿por qué no lo aprovechamos al máximo?





jueves, 29 de noviembre de 2018

La importancia del piel con piel: madre y bebé

El contacto temprano piel con piel consiste en colocar al recién nacido sobre el pecho de la madre nada más nacer. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), llevar a cabo esta práctica durante las primeras horas de vida el bebé tras el nacimiento facilita el vínculo entre madre e hijo, mejorar la interacción entre ambos y convertirse en un aliado para instaurar la lactancia de la manera más eficaz.

Estar piel con piel sobre el pecho de su madre tiene múltiples beneficios para el bebé, pero los más inminentes es que le ayudará a regular la frecuencia respiratoria, cardíaca y la temperatura, le aliviará el estrés y la ansiedad que provoca el nacimiento y propiciará el inicio de la lactancia materna.
Sentir el calor y olor de su madre ayudará al bebé a buscar instintivamente el pezón, estableciéndose la lactancia materna de forma precoz y pudiéndose alimentar del calostro, la primera sustancia segregada por los pechos con incontables ventajas para él.
Y por si todo esto fuera poco, está demostrado que el contacto piel con piel con el bebé mejora sus habilidades cognitivas y ejecutivas, y aumenta su desarrollo físico incluso años después de haberlo practicado.
Es por todo ello, que los hospitales invitan a las madres a hacer el piel con piel,  o método canguro - o en su defecto al papá- y a pasar las primeras horas tras el nacimiento en la intimidad, conociéndose y disfrutando de los beneficios de esta práctica que, por otro lado, es algo instintivo que nos sale hacer a todas las madres cuando nos encontramos por primera vez con nuestros bebés.

"El recién nacido no va a buscar a sus abuelos, ni a sus tíos, ni a los mejores amigos de sus padres. Seguro que todos ellos le querrán y esperarán ansiosos su llegada, pero lo que el pequeñín quiere es encontrarse con su mamá, sentir su pecho, el calor de su respiración y la voz que durante nueve meses le ha acompañado. No hay más."

Por ultimo, en este vídeo, el neonatólogo Nils Bergman, experto en el método Madre Canguro, nos explica los mecanismos neurológicos que experimenta el cerebro del bebé al estar en contacto piel con piel con su madre y por qué es tan importante tanto para el comienzo de su vida como para su desarrollo en la infancia.
La base está en la confianza y el amor que se le transmite al bebé al practicar el piel con piel. Una experiencia que influirá en el desarrollo de su inteligencia emocional y en su forma de establecer relaciones sociales con otras personas. Es muy interesante.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los bebés necesitan ser cogidos en brazos (mitos)

En este artículo os voy hablar sobre la importancia de mimar al bebé y sobre lo beneficioso que es para el pequeño que le cojan en brazos. ¡No dejes de leerlo!


A cualquier madre o padre, algún familiar, la vecina, la señora por la calle y todos los que opinan sobre como debes actuar con tu bebé... le habrá recomendado: “no cojas al bebé en brazos que se malcría”. Esto no es sólo imposible en bebés que no caminan, sino que no se basa en ninguna evidencia científica; es más, no coger al bebé podría ser perjudicial para su desarrollo psicológico.

Desde hace décadas, se conocen los efectos del déficit de contacto físico en bebés, especialmente en orfelinatos y en bebés ingresados. Se conoce como la Teoría del Apego desarrollada por autores como John Bowlby, Harry Harlow, Mary Ainsworth, entre otros. El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño/a con sus cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. Habla de la necesidad de bebé de estar próximo a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado.

Gerhardt afirma, en base a los conocimientos de neurociencia, que “el bebé, para su desarrollo, no necesita ayudas pedagógicas o culturales, sino que es más apropiado, simplemente: "coger al bebé en brazos y disfrutar de él”.

Las áreas del cerebro que en el futuro serán responsables del comportamiento social, la regulación emocional, el afrontamiento al estrés se desarrollan durante los tres primeros años de vida. Según hayan sido sus cuidados, lo harán normalmente o de forma deficitaria con implicaciones en su conducta social y su salud mental futura. “Las primeras fuentes de placer son el olfato, el tacto y el oído. Sentirse amorosamente en brazos del progenitor es el estímulo más importante para el desarrollo”. Las caricias ayudan a regular el sistema nervioso del bebé. También las miradas son importantes. 
Según Allan Schore, experto en trauma y alteraciones afectivas, las miradas positivas son el estímulo más importante para el crecimiento de la inteligencia social y emocional del cerebro. 
Por otro lado, separarse del bebé puede ser una gran fuente de estrés. Dejar llorar a los bebés y no cogerlos sistemáticamente puede ser una fuente de trauma e impedir que se desarrollen estas áreas cerebrales, pudiendo provocar niños más dependientes, con más dificultades de autorregulación, menos capacidades de afrontamiento a situaciones de estrés, menor seguridad en sí mismos.
Desde la Antropología, la Medicina y la Psicología se está dando cada vez más importancia al contacto piel con piel (más adelante escribiré una entrada sobre este tema tan importante hoy y día de esta técnica) al llevar a los bebés en brazos o en portabebés, a atender su lloro, más allá de si tiene hambre, sed, tiene el pañal sucio, tiene frío o calor.

Por lo tanto no escuches lo que te digan sobre este mito y ¡COJE A TU BEBÉ!
•    Coge a tu hijo en brazos siempre que puedas, o que te lo pida, dé señales o tú lo veas.
•    Los masajes, el piel con piel, ayudan a su desarrollo psicofisiológico.
•    Mírale con ojos amorosos.
•    Estar cerca le ayuda a crear seguridad e independencia y capacidad para poder explorar más adelante su ambiente.
•    Los bebés siempre lloran por alguna razón, necesitan ser atendidos lo antes posible.



domingo, 18 de noviembre de 2018

Caminar con pies descalzos, ¿buena idea?

Las actividades y tareas del día a día obligan a calzar los pies para protegerlos de las posibles agresiones del exterior. No obstante, realizar el ejercicio de andar descalzo en la medida de lo posible, cuando estemos en casa, etc., será beneficioso para nuestro cuerpo por diversas razones pues la gran cantidad de terminaciones nerviosas que poseen nuestros pies nos va a permitir una mejor tonificación y propiocepción, descansar del uso del calzado, liberar movimientos, mejorar la circulación, relajar músculos, e incluso optimizar la estructura anatómica y los procesos mecánicos del cuerpo, entre otras cuestiones.
En la medida en que vamos creciendo, la posibilidad y el tiempo posible para andar con los pies descalzos disminuye. Por ello, debemos dejar que los niños lo hagan siempre que sea posible. Sobre todo cuando se encuentren en las primeras etapas. De hecho, hay estudios que sugieren un mejor desarrollo en el pie de aquellos niños que han tenido más momentos de estar descalzos en comparación a niños que han ido todo el tiempo calzados.
Isabel Gentil García, profesora de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, elaboró hace unos años un interesante estudio titulado "Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes", donde analiza la importancia de los pies en los niños para su desarrollo. Algunas de las interesantes conclusiones de este estudio, siguiendo las teorías de Piaget, creador de una Teoría sobre la Inteligencia, aseguran la importancia del movimiento en la primera infancia para el desarrollo intelectual, y por tanto, los pies descalzos como motor para la percepción e información táctil, además de la relación con el espacio. 
De este modo, desde el nacimiento a los dos años, la manipulación del propio cuerpo, así como la dicha percepción de los movimientos, juegan papeles fundamentales para que los pequeños aprendan a organizar la información sensorial. Tener los pies libres les ayudará a gestionar el entorno y la noción de su propio cuerpo en el espacio. Es decir, los pies descalzos actúan a modo de receptor para el mejor desarrollo de la inteligencia. Por ello, sobre todo en la primera etapa de la vida, la pre-andante, no es aconsejable calzar a los niños, excepto para proteger del frio.
Siguiendo de nuevo este estudio, son numerosos los autores que coinciden con Piaget para asegurar la importancia del desarrollo como compleja interacción entre el entorno y el organismo, y en este sentido, una de las pautas que más influyen es el autoconocimiento del propio cuerpo.
Una vez que nuestros hijos comiencen a andar e intensifiquen sus actividades, la necesidad de proteger los pies limitará la posibilidad de que anden descalzos. No obstante, es importante tener en cuenta que, siempre que el entorno lo permita, andar descalzo será beneficioso a cualquier edad de la vida. Por ello, tanto en niños más mayores como en adultos, se recomienda andar descalzo en casa, aunque sea por unos minutos al día, para favorecer la musculatura y la movilidad del pie. Lo ideal sería hacerlo sobre una alfombra, aunque si podemos hacerlo en un entorno natural, como de arena o césped, muchísimo mejor.
Artículo elaborado por Juan Carlos Montero, Vocal de Publicidad, Comunicación y Redes de COPOMA.

martes, 13 de noviembre de 2018

Importancia del desarrollo y estimulación en niños de 2 años

La etapa de los dos a los tres años es una fase de búsqueda de la autonomía. La psicomotricidad de los niños da un salto de gigante y su socialización también: necesitan el contacto con otros niños.


Para los niños de 2 años es una etapa de autoafirmación: 'yo' y 'mío' se convierten en dos de sus palabras favoritas.
¿Qué es capaz de hacer un niño de 2 años? En los niños de dos a tres años no hay una norma fija que determine en qué mes pondrán en marcha sus habilidades. Cada niño lleva su propio ritmo y alcanza sus hitos de desarrollo a su paso. Con la misma edad, un niño puede subirse a lo alto del castillo del parque mientras otro necesita aún la ayuda de un adulto, y la evolución de ambos es completamente normal.
Normalmente, un niño de dos años:

  • Anda y corre sin ayuda.
  • Es capaz de atender a otros estímulos mientras camina.
  • Abre puertas.
  • Arrastra juguetes mientras anda, y puede sujetar varios juguetes mientras está en marcha.
  • Sabe trepar a los muebles.
  • Disfruta imitando a los adultos.
  • Come solo, aunque se ensucie un poco.
  • Da la vuelta a un recipiente para sacar lo que hay dentro.
  • Puede saltar: a la pata coja, con los pies juntos, dando pasos cortos y largos…
  • Pasa las páginas de un libro.
  • Pinta garabatos y líneas con una tiza o una cera.
  • Hace torres de varios cubos y los junta en línea si le explicamos cómo hacerlo.
  • Aprende mediante ensayo-error o tanteo aleatorio.
  • Utiliza su propio nombre y los pronombres 'yo' y 'mío'.
  • Responde a órdenes sencillas y puede mantener una conversación sobre lo que sucede a su alrededor.
  • Es capaz de mantener la atención unos minutos.
  • Juega solo o con otros niños.

Si nuestro hijo no dice más que un par de palabras, no es capaz de dibujar un círculo, se cae con mucha frecuencia o tiene dificultades para subir y bajar las escaleras, conviene visitar al pediatra para determinar si existe un problema de desarrollo.
Aprendizaje en el niño de dos años 
El niño observa lo que le rodea y va comparando, clasificando y analizando. Así establece progresivamente relaciones y categorías (alto-bajo, grande-pequeño, muchos-pocos…).
Las rutinas y la repetición de actividades y secuencias son fundamentales en esta etapa, ya que le permiten ir descubriendo conceptos como antes y después, diferenciar los momentos del día y sentirse seguros, algo indispensable para que vaya ganando autonomía
Quiere ser independiente, pero se frustra con frecuencia porque no llega a dominar muchas habilidades que ya empieza a saborear. Las rabietas alcanzan alrededor de los dos años su máximo apogeo.
Cómo estimular al niño de dos años
Los niños aprenden jugando. El juego permite al niño tomar sus propias decisiones –planificar, construir, etc.-, Además de desarrollar su creatividad, jugar le permite experimentar la sensación de dominio. En el juego practican nuevas habilidades, descubren las propiedades de los objetos cotidianos, se relacionan con los demás…
Su vocabulario experimenta grandes avances en esta edad: debemos hablar con ellos mientras vamos de paseo, cuando vemos cosas nuevas, en nuestras actividades cotidianas –a la hora de la comida, al hacer la cena…-.
A partir de los dos años, los niños pasan del juego en paralelo a compartir juegos con otros niños. Necesitan oportunidades para relacionarse con otros niños, aunque aún no querrán compartir sus juguetes ni pueden obedecer las reglas de un juego todavía.
Juegos y juguetes para niños de dos años
Los juegos que le permiten ordenar materiales de forma lógica y clasificar objetos les encantan y les vienen muy bien en esta etapa. Aprender canciones o poemas infantiles; escuchar música y bailar; jugar con agua y arenasaltar y correr; los juegos de imitación y los primeros juegos simbólicos –jugar a imitar a los personajes de sus cuentos, cuidar a los muñecos-; juegos que estimulen sus sentidos (¿A qué huele esto? ¿Esta fruta, es dulce o salada?); juegos de observación, como el “veo veo” o los juegos de memoria con tarjetas…
Los juguetes indicados a los dos años: sus primeros juegos de construcción, juegos de ensamblar piezas, plastilina, dominós, juguetes musicales interactivos, muñecos, juegos de empujar o pinturas.
Les encantan los libros ilustrados: cuando les leemos cuentos, mejora su expresión verbal y su capacidad de escuchar. No podemos olvidarnos de leerles un cuento antes de dormir, ya que les ayuda a mejorar su capacidad lógica, les permite liberar estrés, mejora su vocabulario, desarrollan la memoria, etc.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Beneficios de la leche materna para el bebé

Durante el tiempo que el bebé está en el vientre materno, la placenta es el vehículo por el que el bebé obtiene todo el alimento y las defensas que necesita, pero cuando llega al mundo se expone a múltiples agentes externos y su única defensa ante ellos es un sistema inmune que aún es inmaduro. Ante esta situación nos preguntamos: ¿cómo consiguen crecer sanos y fuertes?
En primer lugar comienzo esta entrada con esta nota muy importante: La leche materna es el alimento ideal para el bebé. Las fórmulas infantiles solo deberán utilizarse en caso de que la lactancia no sea posible o resulte insuficiente y siempre bajo supervisión médica.

Ante la pregunta anterior, la respuesta está en un superalimento: la leche materna, tan potente y completa que no admite comparación. Todo un tesoro nutricional que la OMS, UNICEF y las sociedades científicas más relevantes recomiendan en exclusiva los seis primeros meses de vida, para posteriormente mantenerla –ya en combinación con otros alimentos- hasta cumplir los 2 años o incluso más.
Durante la etapa más frágil de la vida del bebé, la leche materna es suficiente por sí sola para alimentar al niño, ya que contiene las proporciones idóneas de todos los nutrientes que un bebé necesita: hidratos de carbonoproteínasgrasa láctea (rica en beta-palmitato), DHA y ARAvitaminas, minerales y nucleótidos
La leche materna juega un papel fundamental en el correcto desarrollo del bebé. Cabe destacar su función clave para aumentar las defensas del bebé, lo que ayuda a prevenir diversas enfermedades.
Un sistema inmune fuerte
Al nacer, el sistema inmunitario del lactante es aún inmaduro y experimenta su mayor desarrollo durante el primer año de vida. Se estima que a los 2 años lo tienen completamente desarrollado. Debido a esa inmadurez de su sistema inmune, durante los primeros meses de vida el bebé es más propenso a padecer enfermedades infecciosas, sin embargo, es la madre la que sigue proporcionando al bebé todo lo que necesita: si durante el embarazo lo hacía a través de la placenta, después lo hace  por medio de la leche materna, la cual es rica en anticuerpos, agentes antibacterianos y antiinfecciosos. En la leche materna existen ciertos nutrientes que favorecen este desarrollo del sistema inmune, como son la grasa láctea, los componentes de la membrana del glóbulo graso de la leche, los GOS, y ciertas vitaminas, como la D, la A y la C, entre otros. 

Maduracion del sistema inmune
Con el paso de los meses, el intestino del bebé va madurando y con ello el niño va desarrollando su propia inmunidad, segrega sus propias inmunoglobulinas (una de las primeras líneas de defensa frente a los microorganismos potencialmente patógenos que pudieran atravesar la membrana intestinal), y la leche materna continua siendo una fuente importante de las mismas, así como de anticuerpos y otros factores inmunológicos.
¿Hay alternativas válidas a la leche materna?
En caso de que la lactancia materna no sea posible por cualquier motivo, el trabajo constante en innovación basado en evidencia científica nos proporciona opciones tan efectivas como las fórmulas infantiles que buscan la composición y funcionalidad de la leche materna, de este modo, existen fórmulas que contienen grasa láctea, los componentes de la membrana del glóbulo graso (MFGM) o el ácido graso omega-3 (DHA), nutrientes que, como anteriormente habíamos dicho, componen la leche materna.


domingo, 4 de noviembre de 2018

Importancia de la Alimentación Infantil

La primera infancia es una etapa de la vida muy importante, en ella se producen cambios en forma constante, por ello es esencial tener en cuenta la importancia de la alimentación infantil. A partir de una nutrición sana, equilibrada y completa para niños se puede lograr un mejor desarrollo físico e intelectual.



Objetivos de la nutrición infantil

-Cubrir las necesidades del niño de acuerdo con el ritmo de crecimiento.

-Asegurar el mantenimiento energético del cuerpo y evitar los excesos y las faltas.

-A partir de la introducción de la alimentación complementaria también hemos de asegurarnos de una correcta alimentación desde el punto cualitativo y cuantitativo.

-Introducción de hábitos alimentarios correctos desde el principio, con el fin de evitar conductas alimentarias que en el futuro puedan contribuir a la aparición precoz de patologías crónicas en la edad adulta.

-Es importante iniciar la higiene dentaria desde la lactancia. Es importante evitar el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares refinados con el fin de prevenir la aparición de caries dental.

Continuamente vemos tanto en televisión, prensa, radio… campañas que apoyan e incentivan la alimentación saludable y una buena nutrición infantil.
Desde Creciendo Juntos, también apoyamos una alimentación saludable y responsable para todas las edades, pero sobre todo para los niños que a partir de los 6 meses comienzan a desenvolverse motrizmente y estar más activos.
La educación es importante y sobre todo en la comida. Si desde pequeños les damos verdura y fruta en las cantidades recomendadas, de mayores comerán verduras y frutas. Si creemos que no les gusta y los sustituimos por otros alimentos, ellos en el futuro harán lo mismo. Educar y enseñar para tener una buena nutrición infantil, es lo ideal.
Una dieta saludable ayuda a los niños a crecer y a aprender. También ayuda a prevenir la obesidad y las enfermedades relacionadas con la alimentación, tales como la diabetes.
Las siguientes pautas ayudarán a tu hijo a una excelente nutrición infantil:
-Dale cinco piezas de fruta o verdura al día
-Proteínas, como carnes magras, nueces y huevos
-Que se acostumbren a comer pan integral y cereales ya que son muy ricos en fibra
-Evita los fritos y haz la comida cocida, a la plancha o al vapor
-No a las comidas rápidas y la “comida basura”
-Beber agua y leche es muy importante
Hay que aprender a ver las necesidades nutrientes de nuestros hijos. En algunas ocasiones el hierro y el calcio cambian a medida que nuestros pequeños crecen. Lo realmente importante, es predicar con el ejemplo, ya que aprenden de nosotros y reproducirán lo que hacemos.